Magos, artistas y Burger Kings

A partir del siglo XIX, aparecen los primeros magos modernos: aquellos que no pretenden tener poderes sobrehumanos sino una habilidad extrema para ejecutar “trucos”. Estos son los primeros magos que toman al público como cómplice. Aún sabiendo de la falsedad de la ilusión presentada, se aceptan como símiles de la realidad. Sabemos que el mago no hace levitar a nadie ni es capaz de partir a nadie en dos, pero si consigue hacer que parezca que lo hace de forma suficientemente real, lo aplaudimos. Aplaudimos el ser engañados; entonces, el engaño se hace real.

Vamos a Burger King y miramos el menú: vemos un Whopper que nos parece delicioso.

 

Ni cortos no perezosos pedimos nuestra hamburguesa. Nos la sirven:

Acabamos de aplaudir el engaño. ¿Hubieras comprado la hamburguesa si la foto se hubiera correspondido con la realidad? Puede que sí, pero lo cierto es que mucha menos gente compraría sus deliciosos Whopper si en las fotos no se antojaran eso, deliciosos. ¿Por qué has pagado? ¿Por la hamburguesa… o por el símbolo que representa, por ese “aspecto delicioso”? Sabes bien que no te van a servir lo que ves en la foto. Lo que te comes está bueno igualmente (o no), pero el punto es que eres cómplice del engaño. Y lo aceptas, y aplaudes con tu dinero. Igual que en un espectáculo de magia.

¿Qué es un artista? La definición de artista siempre ha sido un terreno peliagudo. Según el diccionario, artista es “aquel que produce obras de arte” o “aquel que se expresa a sí mismo a través de un medio”. ¿Qué es una obra de arte? Otra vez según el diccionario, es “una creación en el campo del arte”… lo cual no aclara mucho. Pero si juntamos las dos definiciones podemos decir que un artista es “aquel que se expresa a sí mismo creando obras a través de un medio”. ¿Qué es “expresarse a sí mismo creando obras”? Aquí podemos decir que es crear algo que simboliza el mundo interior del creador. Una pintura, escrito, perfomance, etc. son símbolos de la realidad en la que vive su creador, espejos de su punto de vista. Resumiendo, podemos decir que un artista es aquel que trabaja con símbolos de la realidad.

Podemos también definir “artista” en contraposición a “científico”. La ciencia intenta un acercamiento empírico a la realidad, llevando a cabo experimentos mediante el método científico. Uno de los pilares del método científico es la reproducibilidad: la repetición de los resultados un experimento le da validez… pero ¿qué sucede si aplicamos la reproducibilidad al arte? Si repetimos un experimento y obtenemos los mismos resultados, el experimento cobra validez; si repetimos una obra de arte… tenemos una copia. La “validez” artística de la obra desaparece, ya que tal como hemos definido un artista es aquel que trabaja con expresiones de sí mismo, con símbolos propios y personales. Ahí radica la validez de una obra de arte, que sea una expresión fiel del mundo interior del artista, de sus propios símbolos y no los de otros.

Así, podemos decir que el artista hace un acercamiento intuitivo, en lugar de empírico, a la realidad. Su realidad, su obra, es una expresión simbólica de su mundo interior. “As above, so below“, como se dice en la tradición hermética.

…y con la tradición hermética volvemos a los magos: un mago es un artista. Poca gente le llevará la contraria a esa aserción. Es un artista porque crea obras (sus “trucos”) que simbolizan la realidad: es decir, trabaja con símbolos. Te muestra como reales cosas que no lo son. Nadie puede levitar, pero ahí estás viendo a su ayudante tetona en el aire y aplaudiendo. Un Whopper no es como en las fotos, pero ahí estás comiéndotelo con ganas.

Burger King hace magia. Todos hacemos magia, todos somos artistas. Todos vivimos en una realidad que es expresión simbólica de nuestro mundo interior. Mira los libros de la estanteria; haciendo un pequeño esfuerzo, puedes recordar cómo llegó ese libro a tu vida, dónde lo compraste, quién te lo regaló, etc. Tienes una sensación diferente según la emoción que te evoque: si te gustó o no, si lo llegaste a leer, si te lo prestaron y no lo devolviste, si fue un regalo especial o te lo encontraste en la calle. Todos esos recuerdos y sensaciones son simbolizados por el libro. Ese libro que te gustó tanto que cambió la forma que tienes de ver la vida es símbolo de ese nuevo punto de vista. Aquel que nunca te acabaste es símbolo de tus pocas ganas de leer o de tu falta de tiempo para hacerlo… y cuando un día lo coges y lo acabas, estás manipulando lo que simboliza. Cuando te deshaces de los libros que te regaló una expareja, estás librándote de viejos recuerdos que no quieres tener en tu realidad, estás deshaciéndote de símbolos de una vida anterior. Cuando le prestas ese otro libro especial a otra persona, no estás prestando sólo un libro: estás compartiendo tu punto de vista, deseas transmitir las sensaciones que te produjo su lectura. No estás ofreciendo un Whopper, sino la foto del Whopper

Todos somos magos y artistas en el sentido de que todos nos movemos en un mundo propio de símbolos que manipulamos aún sin darnos cuenta… pero ahí está la diferencia entre ser y no ser. Como ya hemos dicho, un artista es aquel que crea obras de arte. Para ser artista, para ser mago, hay que hacer. Hay que crear. Y para poder crear, antes hay que tener la actitud del creador: la de ser conscientes de que vivimos en un mundo de símbolos. Que no compramos el Whopper por lo que es sino por lo que parece, que el mago nos está engañando y precisamente por eso es maravilloso. Que el mundo es un flujo de símbolos en constante cambio: “nunca te bañarás en el mismo río“, que decía Heráclito. La realidad no es sólo material: cualquier objeto es simbólico, y los artistas se mueven en ese mundo simbólico en el que un objeto es el amor, un escrito es la desesperación, una intervención urbana es la conciencia… conceptos inmateriales representados por obras materiales.

En resumen, un mago es un artista y desde el punto de vista de un artista la realidad es simbólica, expresión de su mundo interior. Con esta actitud, la magia es el arte de manipular símbolos. Y esto de manipular símbolos es algo que vivimos todos los días. Al comprar una hamburguesa, por ejemplo.

 

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