Bienvenidos al Calabozo: un party starter para fiestas BDSM

¡Hola! Soy De Miután, aunque puedes llamarme Amo del Calabozo. Permíteme darte la bienvenida a esta fiesta en la mazmorra. Hoy te hemos preparado un juego muy especial para que conozcas al resto de asistentes y, además, cumplas tu deseos más ocultos.

Antes de dejarte entrar en la fiesta, toma esta CARTA DE DESEOS. Sí, está en blanco: apunta ahora en ella tus deseos para esta noche, aquello que te gustaría disfrutar antes de volver a casa. ¿Lo tienes? Ahora guárdatela y mantenla en secreto.

Ahora, escoge una CARTA DE JUEGO de esta baraja. No todo el mundo en la fiesta tendrá una carta, así que siéntete afortunado. Sí, no todo el mundo tiene una CARTA DE JUEGO… pero eso no significa que no estén jugando. No te preocupes, ya lo entenderás más tarde.

Mira tu carta de juego, sin enseñársela a nadie, y guárdatela.  Puedo ver en tu sonrisa que te ha tocado una buena, ¿eh?. ¿Qué eres, un UNICORNIO? ¿O un VAINILLA? ¿Tal vez un PERVERSO? ¿O te ha tocado el CONFESOR? Ah, ya sé, eres parte del HARÉN… Da igual, no me lo digas.

¿Que cuál es el objetivo del juego? Ganar, obviamente. Para ganar debes cumplir tus deseos. Todo el mundo tiene deseos, y todo el mundo quiere cumplirlos, lo sepa o no… así que en esta fiesta todo el mundo está jugando, tenga carta o no. ¿Lo entiendes ahora?

Para cumplir tus deseos, sigue las instrucciones de tu carta, o utilízala para negociar, o directamente regálala a quién te interese. Sí, cada carta es diferente, pero puede que seas el único en la fiesta con ese tipo de carta o que haya alguien más. No, no puedo decirte si hay alguien más con tu carta. Eso lo descubrirás tú.

¿Que no te apetece jugar? Bueno, siento decirte entonces que has perdido. Sí, la única forma de perder es no intentar cumplir tus deseos. ¡Lo siento, busca una mazmorra menos emocionante! De todas maneras, déjame decirte que lo que pasa es que tienes miedo. Es normal, a todos nos da miedo cumplir nuestros deseos más ocultos: ¡es lo que hace que los disfrutes al conseguirlo!

¿Te he convencido? Entonces, ven, entra a la fiesta, pide tu copa, escoge tu juguete, juega tus cartas, cumple tus deseos: ¡Bienvenido al Calabozo!

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Bienvenidos al Calabozo es un party starter (juego rompehielos) para fiestas BDSM, diseñado por De Miután para Rosas Cinco, en el que los participantes juegan con el resto de los asistentes a la fiesta para conseguir cumplir los deseos de todos.

Cómo funciona

A la llegada a la fiesta, cada asistente recibe una CARTA DE DESEOS en la que debe escribir sus deseos para la noche y guardarla sin explicárselos a nadie. Además, a una parte de los asistentes se les entrega una CARTA DE JUEGO en la que se encuentran las instrucciones para ponerla en juego. Durante la noche, los poseedores de una carta podrán jugarla, usarla para negociar o regalarla. El objetivo de cada jugador es cumplir los deseos que haya apuntado en su CARTA DE DESEOS. Para ello, se servirá de las cartas, que les ayudarán directamente o implicarán a terceros para que les ayuden. Gana quien cumple sus deseos. Pierde quien no intenta cumplir su deseos.

Bienvenidos al calabozo es el party starter de la Fetish Night 2.0 de Rosas Cinco en Sala el Cau (Tarragona.)

 

La lista de Ulises

Lista de Ulises

Un día, teniendo yo 15 años, me enfadé con mis padres por algo que ya ni recuerdo y me fui de casa. No tenía mucho dinero, así que tras salir de casa decidí colarme en el Skytrain (un tipo de tren, el transporte público típico aquí en la Columbia Británica) y ver hasta donde me llevaba. Llegó al final de la línea en menos de una hora, así que decidí volver a hacer el trayecto en sentido contrario, mientras intentaba pensar algún tipo de plan sobre cómo iba a vivir el resto de mi vida sin la ayuda de mis padres ni ninguna otra persona. En la última parada, o la primera parada dependiendo de cómo se mire, una chica entró y se sentó en la fila justo detrás mío. Al principio no le presté mucha atención, ya que estaba ocupado escribiendo mi plan en una servilleta. Pasados unos minutos, la chica se levantó y se sentó a mi lado, preguntándome curiosa que qué estaba escribiendo. Le expliqué un poco lo que había hecho y mi plan, y tras unas risas empezamos a hablar de todo y de nada. Su nombre era Amanda, tenía 17 años, y era absolutamente maravillosa. Me dijo que se iba a bajar del Skytrain en la última parada, que también era la primera, dependiendo de cómo se mire. Como además era la parada en la que yo había subido originalmente, le dije que la acompañaría hasta allí. El viaje tomó de nuevo menos de una hora… pero qué hora.

Cuando la última parada llegó, los dos sabíamos que probablemente no íbamos a volver a vernos nunca más (todo esto sucedió en los días de antes de los teléfonos móviles, y yo era un niño demasiado tímido como para intentar ningún acercamiento “romántico”). Tras salir del tren y caminar un poco, llegamos al final de la acera y el camino se bifurcaba en dos direcciones. Ella se iba a la derecha y yo a la izquierda. Antes de decir adiós, Amanda se giró hacia mí y me dijo algo que se ha convertido en una parte maravillosa de mi vida. Me dijo: “Dime algo que hayas hecho, o algo que quieras hacer, que creas que yo debería hacer también. Puede ser lo que sea, tan difícil o fácil como creas. Siempre que me dejes el resto de mi vida para hacerlo, te prometo que lo haré.” Yo me quedé de primeras un poco confundido, pero pensé un poco y le dije “Canta una canción a capela en una habitación llena de desconocidos”. A ella le pareció perfecto, y me preguntó si yo querría un reto también. Le contesté que sí, y me dijo “Lee, desde el principio hasta el final, el ‘Ulises’ de James Joyce”. En aquel entonces yo no había oído nunca de ese libro, pero le dije que de acuerdo, y ahí nos despedimos.

Tengo una memoria horrible, y no puedo recordar la mayoría de conversaciones que tengo con la gente. Pero recuerdo aquella con toda claridad. ¿Sabes por qué? Por el reto que me dio. En los 12 años que han pasado desde entonces, me he sentado a leerme ese libro en más de 150 ocasiones. Cada vez que abro mi copia de ese monstruoso libro por alguna de sus 780 páginas, me acuerdo de ella. Siempre, y siempre pienso en ese día. Nunca he estado seguro de si esa fue su intención o no, pero realmente consiguió hacer una marca en mi memoria gracias al reto. Pronto me di cuenta de que, para mi, lo que había hecho era algo increíble y maravilloso… así que decidí continuar con la historia. He encontrado a muchos desconocidos en mi vida; algunos se han convertido en amigos y algunos, debido a que vivían en diferentes partes del mundo y otras circunstancias, no han llegado a serlo. Pero no quiero simplemente tener la experiencia de conocer a alguien y dejarlo ir. Quiero recordar esos encuentros, y disfrutar el hecho de que ocurrieron. Así que siempre que dejo a alguien que ha impactado mi vida de una manera u otra, me aseguro de añadirlos a mi Lista de Ulises. Les pido que me den un reto, tan fácil o difícil como quieran, independientemente de si lo han hecho o no; simplemente algo que de corazón quieran que haga.

Algunos han sido fáciles y divertidos; me encontré un hombre en la India hace 9 años que me dijo que, durante una semana o un mes, cocinara o comprara el doble de la comida que fuera a comerme, y le diera la otra mitad a un desconocido que lo necesitara. Completé esa misión hace 8 años, y pensé en ese hombre y el tiempo que pasamos juntos durante todo el proceso. Conocí a una chica en un crucero hace 6 años, que me dijo que saltara a una masa de agua (un río, un lago, una piscina, el mar…) en un día ligeramente frío, sin tocar o saber la temperatura del agua antes. Eso lo hice ese mismo año. Me encontré una pareja en un festival de música hace unos años que me dijeron que vistiera de la forma más extraña posible y me paseara por un sitio público, ignorando completamente el hecho de que iba vestido estrafalariamente. Ese reto lo cumplí al día siguiente, en el mismo festival. Algunos han sido difíciles, por decir algo: tres chicos con los que estuve fumando toda la noche en Ámsterdam me dijeron que debía ir a un centro comercial y darle a 10 desconocidos 10 regalos. Este reto me requirió un montón de coraje, pero lo hice alrededor de un año después de haberlos conocido. Me puse realmente nervioso haciéndolo, pero fue realmente excitante salir de mi zona de comfort. Una chica que conocí en un avión me dijo que me lanzara en paracaídas; estoy en el proceso de hacerlo. Una pareja que conocí en las playas de Cali me dijeron que le dijera a las 5 personas que más odio, que los quiero y los respeto. Este reto fue muy difícil debido a mi cabezonería, pero he estado a punto de completarlo unas cuantas veces (todavía en proceso, me quedan dos…)

Algunas cosas han tenido un impacto muy fuerte en mi vida. Conocí una chica en un festival de música que me dijo que cada vez que me enfadara con alguien, me alejara, cantara mentalmente mi “canción feliz” durante 5 minutos, volviera con la persona con la que me había enfadado e intentara arreglar las cosas, esta vez con la cabeza y el corazón. He convertido esto en una manera de vivir. Una vez, en el gimnasio de un hotel en el que me hospedaba, conocí a un hombre que me dijo que “cuando tu cuerpo y tu mente te digan que estás extenuado y has acabado, utiliza tu corazón y haz dos repeticiones más”. He convertido esto en mi lema cuando estoy entrenando o trabajando en cualquier tipo de ejercicio extenuante en el que mi cuerpo me dice que lo deje. También lo uso trabajando en cualquier otra cosa, o estudiando. Uno de los mejores consejos que nunca he recibido.

Han habido muchas otras personas, y cada una me ha traído algo de alegría a mi vida. Todavía hay muchas tareas que tengo que cumplir, y cada vez que pienso en estas tareas, pienso en la gente que me las dio. Es increíble qué tan bien recuerdo a toda esa gente, cuando no puedo recordar tantos aspectos de incluso ayer. De estas experiencias, no sólo saco una “misión” o un “reto”, también me quedo con un recuerdo muy vívido de ellas, que nunca falla en recuperarse en mi cabeza. Ayer abrí mi copia del Ulises por probablemente la vez número 300, y leí algunas páginas más, lo que ha hecho que quiera compartir esta historia con vosotros hoy. Estoy en las 30 páginas finales del libro, también conocidas por ser las más temidas de toda la lectura (en las últimas 40 páginas o así, James Joyce no usa ni un solo signo de puntuación; nada de puntos, comas, nada; una sola frase continua de 50 páginas de largo).

Nunca volví a ver a Amanda después de ese día, ni sé si nunca tuvo la oportunidad de cantarle a una habitación llena de extraños. Pero lo que sé es que me dio un regalo que nunca he dejado de recibir. Así que estés donde estés, muchas gracias por darme la Lista de Ulises. Juro que me lo acabaré algún día.

¿Un consejo vital? Muy sencillo: crea tu propia lista de retos, tu propia lista de Ulises.

Gente de todo el mundo haciendo sus Listas de Ulises en http://www.reddit.com/r/ulyssesbucketlist

Traducción libre de: http://www.reddit.com/r/AskReddit/comments/258w8s/what_is_a_story_you_have_been_dying_to_tell/chex9eq?context=3

Ojos de carne: Sincrocena

Ojos de carne: sincrocena - tallers oberts 2014

Los dos comensales han sido escogidos. Si enviaste tu solicitud y no has recibido ya el email con las instrucciones y localización de la Sincrocena, te damos las gracias por tu interés en participar.

¿Qué es la Sincrocena?

La Sincrocena es una performance artística del colectivo artístico Ojos de Carne, en forma de cena-degustación de 5 platos, para dos personas, totalmente gratuita. En ella, dos desconocidos seleccionados al azar cenarán juntos, en privado y sin verse las caras, en un espacio ritual creado para la ocasión. Durante la Sincrocena, los comensales serán guiados para compartir sus experiencias y descubrir casualidades inesperadas en sus vidas, llamadas sincronías.

¿Cómo es la Sincrocena?

La Sincrocena constará de 5 platos (dos entrantes, un primero, un segundo y postre). Cada plato se acompañará de unas tarjetas que contendrán pistas para encontrar las sincronías en común entre los dos comensales, y estará relacionado simbólicamente con las Sincronías que esconde, representando los 5 platos cada una de las formas de experiencia humanas:

  • Primer entrante: las necesidades, lo material, el cuerpo, la tierra
  • Segundo entrante: los pensamientos, lo intelectual, la cabeza, el aire
  • Primer plato: las emociones, lo emocional, el corazón, el agua
  • Segundo plato: los deseos, lo creativo, el sexo, el fuego
  • Postre: el silencio, la conexión, la conciencia

¿Cuándo y dónde es la Sincrocena?

La Sincrocena se llevará a cabo el sábado 6 de septiembre a partir de las 21:11h en el Espacio Creativo Can Bafumet (Tarragona), en el marco de la edición 2014 de los Tallers Oberts de la Part Alta. Tras seleccionar a los participantes, se les contactará para informarles de la dirección del Espacio y otras instrucciones.

Repetimos: la Sincrocena es totalmente gratuita para los participantes, se llevará a cabo una única vez y sólo hay 2 plazas disponibles, que serán seleccionadas al azar.

¿Cuál es el objetivo de la Sincrocena?

Crear un espacio mental único, fuera de la cotidianidad, en el que se difuminen los conceptos “yo” y “nosotros” a través del descubrimiento inesperado de experiencias, sensibilidades y formas de pensar en común entre los comensales.

¿Cómo participar en la Sincrocena?

Para participar en ella, es necesario completar el formulario anónimo de más abajo. El día 1 de septiembre se escogerán al azar los dos participantes, a los cuales les serán enviadas instrucciones de forma privada.

Formulario ritual de solicitud de inscripción

Tu e-mail (requerido)

Selecciona tu sexo: (requerido)

Localidad en la que resides (requerido)

¿Por qué quieres participar en la Sincrocena?

¿Tienes alguna pregunta?

Tus datos se mantendrán totalmente anónimos.

 

Discordia, el metajuego de cartas

Deconstruyendo los juegos de cartas: Discordia, el metajuego.

Discordia es un metajuego, y más concretamente el metajuego de los juegos de cartas. Es el juego a partir del cual nacen conceptualmente todos los otros juegos de cartas. Llamaremos a cada juego derivado de Discordia un Paradigma. Creamos un juego a partir de Discordia otorgándole unas reglas iniciales, llamadas Sistema de Creencias y un mazo de cartas, llamado Egregor. Los Sistemas de Creencias, o “reglas”, sirven para darle jugabilidad a Discordia. Paradójicamente el metajuego, igual que sus derivados, también tiene su propio Sistema de Creencias, llamado Principia Discordia:

  • Para jugar se necesitan un número de cartas en blanco
  • Cada jugador decide qué hace la carta y la juega
  • Se sigue jugando hasta que se acaba el juego o las cartas.
  • Si existe un ganador, se le declara Gran Papa/isa Discordiano/a y él a su vez declara al resto.
  • Se selecciona un número concreto de cartas para usar como Egregor en la siguiente partida.


A partir de estas Principa Discordia, se pueden sacar infinitos Sistemas de Creencias que dan lugar a Paradigmas únicos y crean Egregores cada vez más efectivos. Para entender el juego veamos algunos Paradigmas:

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El Axioma de Hitler-Gandhi

El principio del Valor Informacional Intrínseco, también llamado Axioma de Hitler-Gandhi, postula que

Toda información posee un valor intrínseco independiente de su emisor, receptor, código, canal y/o contexto.

El Axioma de Hitler-Gandhi (a partir de ahora AHG) fue postulado por primera vez en Marzo de 1995, en el foro de Usenet alt.art.discordia. Los usuarios Kallistierian y Bllcks23 se encontraban discutiendo en un flame sobre la necesidad de aplicar medidas de arterrorismo sobre el resto de la población o no. Publicamos aquí una transcripción y traducción libres del fragmento relevante:

  • K: Si no quieres entender que un principo básico de la libertad es aceptar que los otros te hagan lo que tú les haces, allá tú. Desde mi punto de vista, no eres más que un hipócrita.
  • B: Por enésima vez te lo repito, las acciones deben ser llevadas a cabo porque pueden ser llevadas a cabo. Como no todo el mundo puede llevarlas a cabo, es responsabilidad de quien puede el hacerlo. El resto, que se jodan.
  • K: Otra vez igual. Mira, a ver si te sirve dicho de otra manera: “ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”
  • B: ¿Y ahora me pones una cita de Gandhi? Hablando de hipócritas…
  • K: ¿Qué quieres decir?
  • B: Que Gandhi era un misógino de la peor calaña, y agarrado a más no poder.
  • K: ¿Y eso le quita valor a la frase? ¿Y si la cita fuera de otra persona?
  • B: No la dijo otro, la dijo él, que era un hipócrita. Así que te callas. (“STFU” en el original)
  • K: Eres bastante tonto. O sea que si la frase la hubiera dicho la Madre Teresa, O.J. Simpson o Hitler, su significado sería diferente, ¿no?
  • B: Pues claro.
  • K: Eso es como decir que tu madre tiene el coño diferente según quién se la folle. Y a este respecto, el lechero, tu hermano y yo estamos de acuerdo en que lo tiene muy, muy amplio.
  • B: Te estás pasando, imbécil. Vuelve a mencionar a mi madre y verás cómo amanece tu coche.
  • K: “Vuelve a mencionar a mi madre y verás cómo amanece tu coche.” — Mahatma Gandhi.
  • B: ¿Qué mierda dices ahora?
  • K: Repito lo que has dicho, aunque el original es de Gandhi. Estoy seguro que se lo dijo al Raj la segunda vez que se reunieron.
  • B: No me jodas. Empiezo a no aguantarte.
  • K: ¿El sentido de la frase es diferente? ¿A que no? Mira, probemos otra vez por si todavía no lo has entendido: “”Vuelve a mencionar a mi madre y verás cómo amanece tu coche.” — Adolf Hitler
  • B: Tío, ya no sabes ni lo que dices. Reconoce que te equivocas y ya está.
  • K: No, porque el hipócrita estás siendo tú. Primero dices que hay que despertar a la gente a base de golpes, pero te niegas a aceptar que esos golpes te los puedan dar a ti. Y después esquivas tu responsabilidad negando el valor de la cita que derrumba tus argumentos  “porque la ha dicho gandhi”. El valor de la información es intrínseco a ella, da igual que venga de Gandhi, Hitler o la culogordo de tu madre. Da igual que un idiota como tú me amenace con pintarme el coche, o lo haga el Papa: los dos queréis decir lo mismo, aunque tendría más miedo si me lo hubiera dicho el Papa. Da igual que “ojo por ojo, y el mundo acabará ciego” lo dijera Gandhi, Hitler o la zorra de tu hermana: es una información útil, y si no eres capaz de separarla de su emisor, canal o contexto, o incluso separarla de tu propia percepción, o del medio en el que se encuentre… entonces eres un inocente prejuicioso.
  • B: Se te está yendo la olla
  • K: Pero como sí que sabes separar el valor de la información de quién la emita y estás dicutiendo sólo por no darme la razón, de inocente nada. Supongo que tendré que esperar a que se acabe el verano para que los tontos como tú volváis a la escuela a ser adiestrados en “cómo tener razón” y se pueda hablar aquí con gente medianamente inteligente.
  • B: Vale, te doy la razón. La frase es cierta. En lo de que da igual quién la diga no estoy de acuerdo. Tú eres un pedante, así que sólo dices cosas pedantes, grandes y rimbombantes. Lo cual me da a mi la razón.
  • K: A tu madre le encantan las cosas grandes y rimbombantes.
  • B: Despidete de tu coche, idiota (“slacker” en el original)