El Axioma de Hitler-Gandhi

El principio del Valor Informacional Intrínseco, también llamado Axioma de Hitler-Gandhi, postula que

Toda información posee un valor intrínseco independiente de su emisor, receptor, código, canal y/o contexto.

El Axioma de Hitler-Gandhi (a partir de ahora AHG) fue postulado por primera vez en Marzo de 1995, en el foro de Usenet alt.art.discordia. Los usuarios Kallistierian y Bllcks23 se encontraban discutiendo en un flame sobre la necesidad de aplicar medidas de arterrorismo sobre el resto de la población o no. Publicamos aquí una transcripción y traducción libres del fragmento relevante:

  • K: Si no quieres entender que un principo básico de la libertad es aceptar que los otros te hagan lo que tú les haces, allá tú. Desde mi punto de vista, no eres más que un hipócrita.
  • B: Por enésima vez te lo repito, las acciones deben ser llevadas a cabo porque pueden ser llevadas a cabo. Como no todo el mundo puede llevarlas a cabo, es responsabilidad de quien puede el hacerlo. El resto, que se jodan.
  • K: Otra vez igual. Mira, a ver si te sirve dicho de otra manera: “ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”
  • B: ¿Y ahora me pones una cita de Gandhi? Hablando de hipócritas…
  • K: ¿Qué quieres decir?
  • B: Que Gandhi era un misógino de la peor calaña, y agarrado a más no poder.
  • K: ¿Y eso le quita valor a la frase? ¿Y si la cita fuera de otra persona?
  • B: No la dijo otro, la dijo él, que era un hipócrita. Así que te callas. (“STFU” en el original)
  • K: Eres bastante tonto. O sea que si la frase la hubiera dicho la Madre Teresa, O.J. Simpson o Hitler, su significado sería diferente, ¿no?
  • B: Pues claro.
  • K: Eso es como decir que tu madre tiene el coño diferente según quién se la folle. Y a este respecto, el lechero, tu hermano y yo estamos de acuerdo en que lo tiene muy, muy amplio.
  • B: Te estás pasando, imbécil. Vuelve a mencionar a mi madre y verás cómo amanece tu coche.
  • K: “Vuelve a mencionar a mi madre y verás cómo amanece tu coche.” — Mahatma Gandhi.
  • B: ¿Qué mierda dices ahora?
  • K: Repito lo que has dicho, aunque el original es de Gandhi. Estoy seguro que se lo dijo al Raj la segunda vez que se reunieron.
  • B: No me jodas. Empiezo a no aguantarte.
  • K: ¿El sentido de la frase es diferente? ¿A que no? Mira, probemos otra vez por si todavía no lo has entendido: “”Vuelve a mencionar a mi madre y verás cómo amanece tu coche.” — Adolf Hitler
  • B: Tío, ya no sabes ni lo que dices. Reconoce que te equivocas y ya está.
  • K: No, porque el hipócrita estás siendo tú. Primero dices que hay que despertar a la gente a base de golpes, pero te niegas a aceptar que esos golpes te los puedan dar a ti. Y después esquivas tu responsabilidad negando el valor de la cita que derrumba tus argumentos  “porque la ha dicho gandhi”. El valor de la información es intrínseco a ella, da igual que venga de Gandhi, Hitler o la culogordo de tu madre. Da igual que un idiota como tú me amenace con pintarme el coche, o lo haga el Papa: los dos queréis decir lo mismo, aunque tendría más miedo si me lo hubiera dicho el Papa. Da igual que “ojo por ojo, y el mundo acabará ciego” lo dijera Gandhi, Hitler o la zorra de tu hermana: es una información útil, y si no eres capaz de separarla de su emisor, canal o contexto, o incluso separarla de tu propia percepción, o del medio en el que se encuentre… entonces eres un inocente prejuicioso.
  • B: Se te está yendo la olla
  • K: Pero como sí que sabes separar el valor de la información de quién la emita y estás dicutiendo sólo por no darme la razón, de inocente nada. Supongo que tendré que esperar a que se acabe el verano para que los tontos como tú volváis a la escuela a ser adiestrados en “cómo tener razón” y se pueda hablar aquí con gente medianamente inteligente.
  • B: Vale, te doy la razón. La frase es cierta. En lo de que da igual quién la diga no estoy de acuerdo. Tú eres un pedante, así que sólo dices cosas pedantes, grandes y rimbombantes. Lo cual me da a mi la razón.
  • K: A tu madre le encantan las cosas grandes y rimbombantes.
  • B: Despidete de tu coche, idiota (“slacker” en el original)

 

 

 

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