Bienvenidos al Calabozo: un party starter para fiestas BDSM

¡Hola! Soy De Miután, aunque puedes llamarme Amo del Calabozo. Permíteme darte la bienvenida a esta fiesta en la mazmorra. Hoy te hemos preparado un juego muy especial para que conozcas al resto de asistentes y, además, cumplas tu deseos más ocultos.

Antes de dejarte entrar en la fiesta, toma esta CARTA DE DESEOS. Sí, está en blanco: apunta ahora en ella tus deseos para esta noche, aquello que te gustaría disfrutar antes de volver a casa. ¿Lo tienes? Ahora guárdatela y mantenla en secreto.

Ahora, escoge una CARTA DE JUEGO de esta baraja. No todo el mundo en la fiesta tendrá una carta, así que siéntete afortunado. Sí, no todo el mundo tiene una CARTA DE JUEGO… pero eso no significa que no estén jugando. No te preocupes, ya lo entenderás más tarde.

Mira tu carta de juego, sin enseñársela a nadie, y guárdatela.  Puedo ver en tu sonrisa que te ha tocado una buena, ¿eh?. ¿Qué eres, un UNICORNIO? ¿O un VAINILLA? ¿Tal vez un PERVERSO? ¿O te ha tocado el CONFESOR? Ah, ya sé, eres parte del HARÉN… Da igual, no me lo digas.

¿Que cuál es el objetivo del juego? Ganar, obviamente. Para ganar debes cumplir tus deseos. Todo el mundo tiene deseos, y todo el mundo quiere cumplirlos, lo sepa o no… así que en esta fiesta todo el mundo está jugando, tenga carta o no. ¿Lo entiendes ahora?

Para cumplir tus deseos, sigue las instrucciones de tu carta, o utilízala para negociar, o directamente regálala a quién te interese. Sí, cada carta es diferente, pero puede que seas el único en la fiesta con ese tipo de carta o que haya alguien más. No, no puedo decirte si hay alguien más con tu carta. Eso lo descubrirás tú.

¿Que no te apetece jugar? Bueno, siento decirte entonces que has perdido. Sí, la única forma de perder es no intentar cumplir tus deseos. ¡Lo siento, busca una mazmorra menos emocionante! De todas maneras, déjame decirte que lo que pasa es que tienes miedo. Es normal, a todos nos da miedo cumplir nuestros deseos más ocultos: ¡es lo que hace que los disfrutes al conseguirlo!

¿Te he convencido? Entonces, ven, entra a la fiesta, pide tu copa, escoge tu juguete, juega tus cartas, cumple tus deseos: ¡Bienvenido al Calabozo!

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Bienvenidos al Calabozo es un party starter (juego rompehielos) para fiestas BDSM, diseñado por De Miután para Rosas Cinco, en el que los participantes juegan con el resto de los asistentes a la fiesta para conseguir cumplir los deseos de todos.

Cómo funciona

A la llegada a la fiesta, cada asistente recibe una CARTA DE DESEOS en la que debe escribir sus deseos para la noche y guardarla sin explicárselos a nadie. Además, a una parte de los asistentes se les entrega una CARTA DE JUEGO en la que se encuentran las instrucciones para ponerla en juego. Durante la noche, los poseedores de una carta podrán jugarla, usarla para negociar o regalarla. El objetivo de cada jugador es cumplir los deseos que haya apuntado en su CARTA DE DESEOS. Para ello, se servirá de las cartas, que les ayudarán directamente o implicarán a terceros para que les ayuden. Gana quien cumple sus deseos. Pierde quien no intenta cumplir su deseos.

Bienvenidos al calabozo es el party starter de la Fetish Night 2.0 de Rosas Cinco en Sala el Cau (Tarragona.)

 

Chasing the Scream: la causa de las adicciones no es la que tú crees.

Ya ha sido publicada la traducción al español del libro “Chasing the Scream” de Johann Hari. Puedes encontrar el libro completo en este enlace.

En este artículo del Huffington Post, el periodista Johann Hari explica las revolucionarias conclusiones a las que llegó tras haber viajado por todo el mundo entrevistando a todo tipo de adictos y personas relacionadas con el mundo de la droga para escribir su best-seller Chasing The Scream The First And Last Days of the War on Drugs. En él nos explica cómo nuestro entendimiento actual del proceso de las adicciones se basa en una premisa fundamental errónea: la de que la adicción es básicamente un desequilibro químico en el cerebro, y cómo las políticas sociales derivadas de esta premisa (como la guerra contra las drogas o la estigmatización del adicto) son inútiles para solucionar el problema de las adicciones. 

Relatando sus propias experiencias y apoyando sus conclusiones en multitud de estudios, ejemplos y experimentos, Hari nos muestra un punto de vista insólito y muy fundamentado sobre las adicciones: que éstas se producen debido al entorno del adicto, no a la droga en sí.

A continuación, una traducción libre del artículo original en inglés.

La causa probable de las adicciones ha sido descubierta, y no es la que piensas

Ya hace 100 años desde que las drogas se prohibieron por primera vez, y en todo este siglo de contínua guerra contra las drogas, nuestros profesores y nuestros gobiernos nos han contado una historia sobre las adicciones. Esta historia está tan profundamente arraigada en nuestra mente que la damos por sentado. Parece obvia. Parece manifiestamente cierta. Hasta que me puse en camino hace tres años y medio en un viaje de 30.000 millas para mi libro “Chasing The Scream – El primer y último día de la guerra contra las drogas” para averiguar qué o quién está realmente dirigiendo la guerra contra las drogas, yo la creía también. Pero lo que aprendí en el camino es que casi todo lo que se nos ha dicho sobre las adicciones es erróneo, y existe una historia muy diferente esperando a ser escuchada, si estamos listos para oírla.

Si verdaderamente integramos esta nueva historia, tendremos que cambiar mucho más que la guerra contra las drogas. Tendremos que cambiar nosotros mismos.

Esta nueva historia vino de una extraordinaria mezcla de personas que conocí en mis viajes. De los amigos todavía vivos de Billie Holiday, quienes me explicaron cómo el fundador de la guerra contra las drogas la acosó y ayudó a matarla. De un médico judío que fue rescatado clandestinamente del ghetto de Budapest siendo un bebé, para de adulto descubrir los secretos de la adicción. De un vendedor de crack transexual en Brooklyn que fue concebido cuando su madre, una adicta al crack, fue violada por su padre, un oficial de la policía de Nueva York. De un hombre al que una dictadura torturadora tuvo en el fondo de un pozo durante dos años… y  del que salió para ser elegido Presidente de Uruguay y comenzar los últimos días de la guerra contra las drogas.

Yo tenía también razones muy personales para estar buscando respuestas. Uno de mis primeros recuerdos de niño es tratar de despertar a uno de mis familiares, y no ser capaz de hacerlo. Desde entonces, he estado investigando sobre el misterio esencial de la adicción. ¿Qué causa que algunas personas se obsesionen con un fármaco o un comportamiento hasta que no pueden parar? ¿Cómo ayudamos a esas personas a volver con nosotros? A medida que fui creciendo, otro de mis parientes cercanos desarrolló una adicción a la cocaína, y yo me hundí en una relación con un adicto a la heroína. Supongo que la adicción es como un hogar para mi.

Si me hubieras preguntado qué causa la adicción a las drogas al principio, te habría mirado como si fueras idiota, y diría: “Las drogas, claro” No es difícil de entender. Siempre pensaba en que ya lo había visto en mi propia vida. Todos podemos explicarlo. Imagínese que usted y yo y las próximas veinte personas que nos crucemos en la calle tomáramos un medicamento muy potente durante veinte días. Hay potentes “ganchos” químicos en estos fármacos, por lo que si dejáramos de medicarnos de golpe el día veintiuno, nuestros cuerpos necesitarían la sustancia. Tendríamos una ansiedad feroz. Seríamos adictos. Esto es lo que significa “adicción”.

Una de las maneras en que esta teoría fue establecida fue a través de experimentos con ratas, que fueron insertados en la psique americana en 1980 a través de un famoso anuncio de la Asociación por una América Libre de Drogas. Puede que lo recuerdes. El experimento es sencillo: pon una rata en una jaula, con dos botellas de agua. Una es sólo agua. La otra es agua mezclada con heroína o cocaína. Casi siempre en este experimento la rata estará obsesionada con el agua adulterada. Beberá y volverá a por más y más, hasta que se mate de sobredosis.

El anuncio explica: “Sólo una droga es tan adictiva, que nueve de diez ratas de laboratorio la consumirán. Y la consumirán. Y la consumirán. Hasta morir. Es la llamada ‘cocaína’. Y puede hacerte lo mismo a ti.

Pero en 1970, un Profesor de Psicología en Vancouver llamado Bruce Alexander notó algo extraño sobre este experimento. La rata está en la jaula totalmente sola. No tiene nada que hacer salvo consumir drogas. ¿Qué pasaría, se preguntó, si intentáramos volver a hacer el experimento pero de manera diferente? Así que el Profesor Alexander construyó el Rat Park (Parque para ratas). Una gran jaula donde las ratas tenían pelotas de colores y la mejor comida para ratas y túneles subterráneos para corretear y muchos amigos, todo lo que una rata podría desear en su “ciudad”.¿Qué, quiso saber Alexander, sucedería entonces al repetir el experimento?

En el Parque de Ratas, obviamente todas las ratas bebieron agua de ambas botellas, porque no sabían qué había en ellas… pero lo que ocurrió entonces fue una sorpresa.

A las ratas con buena vida no les gustaba el agua con drogas. La gran mayoría la ignoraba. Comparativamente, consumieron menos de un cuarto de la cantidad que bebieron las ratas que habían sido aisladas. Ninguna de ellas murió. Aunque todas las ratas que fueron aisladas e infelices se convirtieron en grandes consumidoras, ninguna de las ratas que tuvo un ambiente feliz murió.

Primero pensé que esto era simplemente una rareza de ratas, hasta que descubrí que hubo (al mismo tiempo que el experimento del Parque de Ratas) un útil equivalente humano teniendo lugar. Se llamaba Guerra de Vietnam. La revista Time publicaba que el uso de heroína era “tan común como mascar chicle” entre los soldados de Estados Unidos, y existen evidencias sólidas que respaldan aquella afirmación: cerca de un 20 por ciento de los soldados de Estados Unidos se convirtió en adicto a la heroína allí, de acuerdo con un estudio publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Mucha gente estuvo comprensiblemente aterrorizada: creían que cuando la guerra terminase, una gran mayoría de los que volverían a casa serían adictos.

Pero de hecho, cerca del 95 por ciento de los soldados adictos (de acuerdo al mismo estudio) simplemente dejaron de serlo al volver. Muy pocos necesitaron rehabilitación. Los soldados pasaron de una jaula aterradora a una agradable, así que no quisieron drogarse más.

El profesor Alexander argumenta que este descubrimiento es un desafío profundo tanto al punto de vista de los consevadores, en la que la adicción es un fallo moral debido al exceso de diversión, como al punto de vista más liberal en el que la adicción simplemente es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente desequilibrado. De hecho, argumenta, la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula.

Después de esta primera fase del Parque de Ratas, el Profesor Alexander llevó su experimento más lejos. Volvió a llevar a cabo los primeros experimentos, en los que las ratas fueron dejadas solas y se convirtieron en usuarias compulsivas de la droga. Las dejó drogarse durante cincuenta y siete días. Si algo puede engancharte, es hacer eso. Entonces, las sacó de su aislamiento, y las colocó en el Parque de Ratas. Quiso averiguar si una vez caído en este estado de adicción, si tu cerebro ya está “secuestrado”, ¿es posible la recuperación? ¿las drogas realmente te poseen? Lo que pasó fue (otra vez) sorprendente. Las ratas parecieron tener un poco de síndrome de abstinencia, pero pronto dejaron el uso intensivo de drogas y volvieron a tener una vida normal. La “jaula buena” las salvó. (Las referencias completas a todos los estudios que menciono en este artículo se encuentran en el libro.)

La primera vez que supe de todo esto, me sentí perplejo. ¿Cómo podía ser? Esta nueva teoría es un asalto tan radical a lo que se nos había dicho que sentí que no podía ser cierta. Pero cuánto más científicos entrevistaba, y cuantos más estudios miraba, más descubría cosas que no parecen tener sentido a menos que tengas en cuenta este nuevo enfoque.

Un ejemplo de experimento que está sucediendo a tu alrededor, y bien te puede suceder a ti mismo cualquier día: si te atropellan y se te rompe la cadera, probablemente te administrarán diamorfina, que es el nombre médico para la heroína. A tu alrededor en el hospital habrá un montón de gente a la que también se le ha dado heroína durante largos períodos para aliviar el dolor. La heroína médica es de más alta pureza y potencia que la heroína usada por los adictos callejeros, que tienen que comprarla a traficantes que la adulteran. Así que si la vieja teoría de la adicción fuera cierta (la de que son las drogas las que la causan, ya que hacen que tu cuerpo necesite la sustancia) entonces es obvio lo que debería pasar: mucha gente dejaría el hospital pasando a buscar su “chute” en las calles, para satisfacer su adicción.

Pero aquí está lo raro: prácticamente nunca pasa esto. Como me explicó por primera vez el doctor Canadiense Gabor Maté los pacientes simplemente dejan de necesitar consumir, aún tras de meses de uso. La misma droga, usada por el mismo período de tiempo, transforma a usuarios callejeros en adictos desesperados… pero deja sin afectar a los tratados de forma médica.

Si aún crees (como hacía yo) que la adicción es causada por enganches químicos, este hecho no tiene sentido. Pero si crees en la teoría de Bruce Alexander, el paisaje que se revela es muy diferente. La adicción callejera es como la de las ratas en la primer jaula, aisladas, solas, con sólo una fuente de consuelo. El paciente médico es como las ratas de la segunda caja. Están en casa, en una vida rodeadas de los suyos. La droga es la misma, pero el ambiente es diferente.

Esto es una revelación que va más allá de la necesidad de entender a los adictos. El profesor Peter Cohen argumenta que los seres humanos tienen una profunda necesidad de establecer vínculos y formar conexiones. Así es como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectarnos los unos con los otros, nos conectaremos con cualquier cosa que podamos encontrar, sea el zumbido de la rueda de la ruleta o el pinchazo de una jeringa. El doctor afirma que deberíamos dejar de hablar de “adicción” y empezar a llamarla “vínculo”. Un adicto a la heroína está enganchado a la heroína porque no puede vincularse tan plenamente con otras cosas.

Así, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es el vínculo humano.

Cuando supe de todo esto, los datos me fueron lentamente convenciendo pero todavía no podía quitarme una molesta duda: ¿están estos científicos diciendo que los enganches químicos son irrelevantes? Entonces se me explicó que uno puede hacerse adicto a los juegos de azar, y nadie piensa tontamente que te estás inyectando una baraja de cartas en la venas. Puedes tener toda la adicción, y ninguno de los ganchos químicos. Asistí a una reunión de Ludópatas Anónimos (Gambler’s Anonymous) en Las Vegas (contando con el permiso de todos los presentes, que sabían que estaba allí como observador) y estaban tan claramente enganchados como los adictos a la cocaína y la heroína que he conocido en mi vida. Sin embargo, no hay química alguna sobre una mesa de dados.

Pero aún así, me decía que las sustancias químicas deben tener algún otro papel con toda seguridad. Resulta que hay un experimento publicado que nos da la respuesta a esto en términos muy precisos, del cual leí en el libro de Richard DeGrandpre “El Culto de la Farmacología

Todo el mundo está de acuerdo en el tabaquismo es uno de los procesos más adictivos en nuestra sociedad. El enganche químico del tabaco viene de una sustancia que contiene llamada nicotina. Por eso, cuando se desarrollaron los parches de nicotina a principios de 1990, hubo una enorme oleada de optimismo: los fumadores de cigarrillos podrían satisfacer todas sus necesidades químicas, sin las sucias (y mortales) otras consecuencias de fumar cigarrillos. Los fumadores iban a ser liberados.

Sin embargo, la Oficina del Cirujano General explica que sólo el 17,7 por ciento de los fumadores de cigarrillos son capaces de dejar de fumar usando parches de nicotina. Esa no es una cantidad despreciable. Si la química conduce el 17,7 por ciento de las adicciones, como esto muestra, todavía son millones de vidas arruinadas a nivel mundial. Pero lo que revela otra vez es que la historia que nos han explicado acerca de La Causa de la Adicción siendo algo basado en la química es, de hecho, real, pero constituye sólo una pequeña parte de una imagen mucho más grande.

Esto tiene enormes implicaciones para la centenaria guerra contra las drogas. Esta guerra masiva – que, tal y como pude comprobar, mata gente desde los centros comerciales de México a las calles de Liverpool – se basa en la afirmación de que tenemos que erradicar físicamente del cuerpo toda una serie de productos químicos, que son los que “secuestran” el cerebro y causan la adicción. Pero si las drogas no son la causa de la adicción, si, de hecho, es la falta de vinculación la que impulsa la adicción, entonces no tiene sentido.

Irónicamente, la guerra contra las drogas en realidad refuerza las mayores causas de adicción: por ejemplo, fui a una prisión en Arizona (“Tent City“) donde los presos son recluidos en pequeñas celdas de aislamiento (llamadas “Agujeros”) durante semanas y semanas, para ser castigados por haber consumido drogas. Es lo más cercano que puedo imaginar a una recreación a nivel humano de las jaulas que garantizaban la adicción letal en ratas. Además, cuando esos presos salen, tienen problemas para ser contratados debido a sus antecedentes penales, garantizando así un mayor aislamiento social. He visto estas dinámicas en las historias personales que conocí por todo el mundo.

Existe una alternativa. Se puede construir un sistema que esté diseñado para ayudar a los adictos a las drogas a reconectarse con el mundo, y así abandonar sus adicciones.

Esto no es simple teoría. Está sucediendo. Lo he visto. Hace casi quince años, Portugal tenía uno de los peores problemas de drogas en Europa, con el 1 por ciento de la población adicta a la heroína. Habían probado una guerra contra las drogas, y el problema sólo siguió empeorando. Así que decidieron hacer algo radicalmente diferente. Despenalizaron todas las drogas, y empezaron a utilizar todo el dinero que se gastaba en arrestar y encarcelar a los drogadictos en volver a conectarlos, a sus propios sentimientos y a la sociedad en general. El paso más importante fue conseguirles una vivienda digna y puestos de trabajo subvencionados, para que tuvieran un propósito en la vida y una razón para salir de la cama cada mañana. Vi como se les ayudaba, en clínicas cálidas y acogedoras, a aprender cómo volver a conectar con sus sentimientos, después de años de traumas y aturdidor silenciamiento medicamentoso.

Un ejemplo del que supe fue el de un grupo de adictos que recibieron un préstamo para fundar una empresa de mudanzas. De repente eran un grupo, todos estaban unidos entre sí y con la sociedad, y eran responsable del cuidado de cada uno de los otros integrantes de la empresa.

Los resultados de todo esto empiezan a mostrarse ahora. Un estudio independiente de la Revista Británica de Criminologia encontró que desde la total despenalización de las drogas la adicción se ha reducido enormemente, y el uso de drogas inyectadas ha caído en un 50 por ciento.  Voy a repetirlo: el uso de drogas inyectadas se redujo en un 50 por ciento. La despenalización ha sido un éxito tan manifiesto que muy pocas personas en Portugal quieren volver al sistema antiguo. El principal detractor de la despenalización en el año 2000 fue João Figueira, el  policía de narcóticos más importante del país. Hizo todas las advertencias alarmistas que esperaríamos del Daily Mail o de Fox News. Pero cuando nos sentamos juntos en Lisboa, me explicó que nada de lo que predijo había sucedido, y que ahora espera que todo el mundo siga el ejemplo de Portugal.

Esto no es sólo relevante para los adictos que aprecio. Es relevante para todos nosotros, por que nos fuerza a pensar diferente sobre nosotros mismos. Los seres humanos son seres relacionales. Necesitamos conectarnos y amar. La más sabia sentencia del siglo veinte fue la de E.M. Forster, “tan sólo conecta“. Pero hemos creado un entorno y una cultura que nos evita la conexión, o nos ofrece únicamente su parodia por internet. El aumento de la adicción es un síntoma de una enfermedad más profunda en nuestra forma de vida, en la que nos encontramos constantemente dirigiendo nuestra mirada hacia el siguiente objeto brillante que vamos a comprar, en vez de hacia los seres humanos a nuestro alrededor.

El escritor George Monbiot ha llamado este entorno “la edad de la soledad“. Hemos creado sociedades humanas en las cuales es más fácil que nunca para la gente desconectarse de todas las relaciones humanas. Bruce Alexander (el creador de Rat Park) me dijo que llevamos demasiado tiempo hablando exclusivamente de recuperación individual de la adicción. Necesitamos ahora hablar sobre recuperación social, sobre cómo recuperarnos todos nosotros, juntos, de la enfermedad del aislamiento, que poco a poco nos está hundiendo en una niebla espesa.

Pero esta nueva evidencia no es sólo un reto político para nosotros. No nos obliga simplemente a cambiar de idea. Nos obliga a cambiar nuestros interiores.

Amar a un adicto es realmente duro. Cuando veía a los adictos a los que amaba, siempre era tentador seguir el consejo del “amor duro” mostrado en reality shows como “Intervention”: decirle al adicto que se supere, o aislarlo. Su mensaje es que un adicto que no deje de serlo debe ser rechazado. Es la lógica de la guerra contra las drogas, importada a nuestras vidas privadas. Pero de hecho, constaté, esto sólo hará más profunda su adicción, y además te arriesgas a perderlo. Llegué a casa determinado a unirme más que nunca a los adictos que hay en mi vida, para hacerles saber que los amo incondicionalmente, aunque dejen su adicción, o aunque no puedan.

Cuando volví de mi largo viaje me encontré a mi ex-novio, con síndrome de abstinencia, temblando en mi cama de invitados, y pensé acerca de él de forma diferente. Durante ya un siglo, hemos estado cantando canciones de guerra acerca de los adictos. Lo que se me ocurrió mientras le limpiaba la frente fue que deberíamos haberles estado cantando canciones de amor durante todo este tiempo.

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La historia completa del viaje de Johann Hari – contada a traves de las historias de la gente que conoce – puede ser leída en “Chasing The Scream: El primer y último día de la guerra contra las drogas” publicado por Bloimbury. El libro ha sido elogiado por todo el mundo, desde Elton John a Glenn Greenwald o Naomi Klein. Más información en www.chasingthescream.com

Las referencias completas y las fuentes para toda la información citada en este articulo puede ser encontradas en las notas finales del libro.

 

NeoTest: ¿eres neofílico o neofóbico?

¿De derechas o de izquierdas? ¿Conservador o progresista? ¿Demócrata, republicano, liberal…? En resumen: ¿neofóbico o neofílico?  ¡Descubre con este test tu grado de afinidad al cambio!

Instrucciones: reúnete con un grupo de amigos, a poder ser de puntos de vista sociales y/o políticos diferentes al tuyo. Completad cada uno el test siguiente y discutid vuestras respuestas para descubrir vuestro grado de neofobia y neofilia:

Completa la serie:
1. Caminar
2. Cabalgar en caballo
3. Volar en avión
4. ____________

Un trabajo puede ser hecho por un humano o por una máquina. ¿A quién debe emplearse?
1. Al humano, porque “el demonio entretiene a los ociosos”.
2. Al humano porque si no no sabrá qué hacer con su vida.
3. Al humano porque no hay otra manera de hacer funcionar una sociedad que haciendo que la gran mayoría de la gente trabaje a cambio de un sueldo.
4. A la máquina, porque la función última de la tecnología es liberar a la gente del trabajo.

Completa la serie:
1. Cazar y recolectar
2. Cultivar
3. Industria y comercio
4. ____________

Existe una máquina mágica con dos botones, cada uno de los cuales hará que todos los humanos sean iguales. Apretarías…
1. el botón que hace a todo el mundo igualmente pobre.
2. el botón que hace a todo el mundo igualmente rico.

Trabajar por un sueldo…
1. siempre ha sido el sistema y siempre será el sistema.
2. es lo que quiere Dios.
3. no se generalizó hasta el cierre de los terrenos comunales a favor de los terratenientes en los últimos 300 años.
4. será un sistema obsoleto en los próximos 100 años.
5. será un sistema obsoleto en los próximos 10 años.

La mejor forma de buscar formas de inteligencia superiores es…
1. practicar la religión adecuada.
2. apoyar los programas de escucha extraterrestre, como el SETI.
3. investigar los OVNI.
4. investigar nuestro propio sistema nervioso.
5. construir una nave espacial y explorar el espacio.

Completa la serie:
1. Orgullo Negro
2. Liberación de la mujer
3. Orgullo Gay
4. _______________

¿Quieres saber más? ¡Sigue el conejo blanco!

La lista de Ulises

Lista de Ulises

Un día, teniendo yo 15 años, me enfadé con mis padres por algo que ya ni recuerdo y me fui de casa. No tenía mucho dinero, así que tras salir de casa decidí colarme en el Skytrain (un tipo de tren, el transporte público típico aquí en la Columbia Británica) y ver hasta donde me llevaba. Llegó al final de la línea en menos de una hora, así que decidí volver a hacer el trayecto en sentido contrario, mientras intentaba pensar algún tipo de plan sobre cómo iba a vivir el resto de mi vida sin la ayuda de mis padres ni ninguna otra persona. En la última parada, o la primera parada dependiendo de cómo se mire, una chica entró y se sentó en la fila justo detrás mío. Al principio no le presté mucha atención, ya que estaba ocupado escribiendo mi plan en una servilleta. Pasados unos minutos, la chica se levantó y se sentó a mi lado, preguntándome curiosa que qué estaba escribiendo. Le expliqué un poco lo que había hecho y mi plan, y tras unas risas empezamos a hablar de todo y de nada. Su nombre era Amanda, tenía 17 años, y era absolutamente maravillosa. Me dijo que se iba a bajar del Skytrain en la última parada, que también era la primera, dependiendo de cómo se mire. Como además era la parada en la que yo había subido originalmente, le dije que la acompañaría hasta allí. El viaje tomó de nuevo menos de una hora… pero qué hora.

Cuando la última parada llegó, los dos sabíamos que probablemente no íbamos a volver a vernos nunca más (todo esto sucedió en los días de antes de los teléfonos móviles, y yo era un niño demasiado tímido como para intentar ningún acercamiento “romántico”). Tras salir del tren y caminar un poco, llegamos al final de la acera y el camino se bifurcaba en dos direcciones. Ella se iba a la derecha y yo a la izquierda. Antes de decir adiós, Amanda se giró hacia mí y me dijo algo que se ha convertido en una parte maravillosa de mi vida. Me dijo: “Dime algo que hayas hecho, o algo que quieras hacer, que creas que yo debería hacer también. Puede ser lo que sea, tan difícil o fácil como creas. Siempre que me dejes el resto de mi vida para hacerlo, te prometo que lo haré.” Yo me quedé de primeras un poco confundido, pero pensé un poco y le dije “Canta una canción a capela en una habitación llena de desconocidos”. A ella le pareció perfecto, y me preguntó si yo querría un reto también. Le contesté que sí, y me dijo “Lee, desde el principio hasta el final, el ‘Ulises’ de James Joyce”. En aquel entonces yo no había oído nunca de ese libro, pero le dije que de acuerdo, y ahí nos despedimos.

Tengo una memoria horrible, y no puedo recordar la mayoría de conversaciones que tengo con la gente. Pero recuerdo aquella con toda claridad. ¿Sabes por qué? Por el reto que me dio. En los 12 años que han pasado desde entonces, me he sentado a leerme ese libro en más de 150 ocasiones. Cada vez que abro mi copia de ese monstruoso libro por alguna de sus 780 páginas, me acuerdo de ella. Siempre, y siempre pienso en ese día. Nunca he estado seguro de si esa fue su intención o no, pero realmente consiguió hacer una marca en mi memoria gracias al reto. Pronto me di cuenta de que, para mi, lo que había hecho era algo increíble y maravilloso… así que decidí continuar con la historia. He encontrado a muchos desconocidos en mi vida; algunos se han convertido en amigos y algunos, debido a que vivían en diferentes partes del mundo y otras circunstancias, no han llegado a serlo. Pero no quiero simplemente tener la experiencia de conocer a alguien y dejarlo ir. Quiero recordar esos encuentros, y disfrutar el hecho de que ocurrieron. Así que siempre que dejo a alguien que ha impactado mi vida de una manera u otra, me aseguro de añadirlos a mi Lista de Ulises. Les pido que me den un reto, tan fácil o difícil como quieran, independientemente de si lo han hecho o no; simplemente algo que de corazón quieran que haga.

Algunos han sido fáciles y divertidos; me encontré un hombre en la India hace 9 años que me dijo que, durante una semana o un mes, cocinara o comprara el doble de la comida que fuera a comerme, y le diera la otra mitad a un desconocido que lo necesitara. Completé esa misión hace 8 años, y pensé en ese hombre y el tiempo que pasamos juntos durante todo el proceso. Conocí a una chica en un crucero hace 6 años, que me dijo que saltara a una masa de agua (un río, un lago, una piscina, el mar…) en un día ligeramente frío, sin tocar o saber la temperatura del agua antes. Eso lo hice ese mismo año. Me encontré una pareja en un festival de música hace unos años que me dijeron que vistiera de la forma más extraña posible y me paseara por un sitio público, ignorando completamente el hecho de que iba vestido estrafalariamente. Ese reto lo cumplí al día siguiente, en el mismo festival. Algunos han sido difíciles, por decir algo: tres chicos con los que estuve fumando toda la noche en Ámsterdam me dijeron que debía ir a un centro comercial y darle a 10 desconocidos 10 regalos. Este reto me requirió un montón de coraje, pero lo hice alrededor de un año después de haberlos conocido. Me puse realmente nervioso haciéndolo, pero fue realmente excitante salir de mi zona de comfort. Una chica que conocí en un avión me dijo que me lanzara en paracaídas; estoy en el proceso de hacerlo. Una pareja que conocí en las playas de Cali me dijeron que le dijera a las 5 personas que más odio, que los quiero y los respeto. Este reto fue muy difícil debido a mi cabezonería, pero he estado a punto de completarlo unas cuantas veces (todavía en proceso, me quedan dos…)

Algunas cosas han tenido un impacto muy fuerte en mi vida. Conocí una chica en un festival de música que me dijo que cada vez que me enfadara con alguien, me alejara, cantara mentalmente mi “canción feliz” durante 5 minutos, volviera con la persona con la que me había enfadado e intentara arreglar las cosas, esta vez con la cabeza y el corazón. He convertido esto en una manera de vivir. Una vez, en el gimnasio de un hotel en el que me hospedaba, conocí a un hombre que me dijo que “cuando tu cuerpo y tu mente te digan que estás extenuado y has acabado, utiliza tu corazón y haz dos repeticiones más”. He convertido esto en mi lema cuando estoy entrenando o trabajando en cualquier tipo de ejercicio extenuante en el que mi cuerpo me dice que lo deje. También lo uso trabajando en cualquier otra cosa, o estudiando. Uno de los mejores consejos que nunca he recibido.

Han habido muchas otras personas, y cada una me ha traído algo de alegría a mi vida. Todavía hay muchas tareas que tengo que cumplir, y cada vez que pienso en estas tareas, pienso en la gente que me las dio. Es increíble qué tan bien recuerdo a toda esa gente, cuando no puedo recordar tantos aspectos de incluso ayer. De estas experiencias, no sólo saco una “misión” o un “reto”, también me quedo con un recuerdo muy vívido de ellas, que nunca falla en recuperarse en mi cabeza. Ayer abrí mi copia del Ulises por probablemente la vez número 300, y leí algunas páginas más, lo que ha hecho que quiera compartir esta historia con vosotros hoy. Estoy en las 30 páginas finales del libro, también conocidas por ser las más temidas de toda la lectura (en las últimas 40 páginas o así, James Joyce no usa ni un solo signo de puntuación; nada de puntos, comas, nada; una sola frase continua de 50 páginas de largo).

Nunca volví a ver a Amanda después de ese día, ni sé si nunca tuvo la oportunidad de cantarle a una habitación llena de extraños. Pero lo que sé es que me dio un regalo que nunca he dejado de recibir. Así que estés donde estés, muchas gracias por darme la Lista de Ulises. Juro que me lo acabaré algún día.

¿Un consejo vital? Muy sencillo: crea tu propia lista de retos, tu propia lista de Ulises.

Gente de todo el mundo haciendo sus Listas de Ulises en http://www.reddit.com/r/ulyssesbucketlist

Traducción libre de: http://www.reddit.com/r/AskReddit/comments/258w8s/what_is_a_story_you_have_been_dying_to_tell/chex9eq?context=3

Ojos de carne: Sincrocena

Ojos de carne: sincrocena - tallers oberts 2014

Los dos comensales han sido escogidos. Si enviaste tu solicitud y no has recibido ya el email con las instrucciones y localización de la Sincrocena, te damos las gracias por tu interés en participar.

¿Qué es la Sincrocena?

La Sincrocena es una performance artística del colectivo artístico Ojos de Carne, en forma de cena-degustación de 5 platos, para dos personas, totalmente gratuita. En ella, dos desconocidos seleccionados al azar cenarán juntos, en privado y sin verse las caras, en un espacio ritual creado para la ocasión. Durante la Sincrocena, los comensales serán guiados para compartir sus experiencias y descubrir casualidades inesperadas en sus vidas, llamadas sincronías.

¿Cómo es la Sincrocena?

La Sincrocena constará de 5 platos (dos entrantes, un primero, un segundo y postre). Cada plato se acompañará de unas tarjetas que contendrán pistas para encontrar las sincronías en común entre los dos comensales, y estará relacionado simbólicamente con las Sincronías que esconde, representando los 5 platos cada una de las formas de experiencia humanas:

  • Primer entrante: las necesidades, lo material, el cuerpo, la tierra
  • Segundo entrante: los pensamientos, lo intelectual, la cabeza, el aire
  • Primer plato: las emociones, lo emocional, el corazón, el agua
  • Segundo plato: los deseos, lo creativo, el sexo, el fuego
  • Postre: el silencio, la conexión, la conciencia

¿Cuándo y dónde es la Sincrocena?

La Sincrocena se llevará a cabo el sábado 6 de septiembre a partir de las 21:11h en el Espacio Creativo Can Bafumet (Tarragona), en el marco de la edición 2014 de los Tallers Oberts de la Part Alta. Tras seleccionar a los participantes, se les contactará para informarles de la dirección del Espacio y otras instrucciones.

Repetimos: la Sincrocena es totalmente gratuita para los participantes, se llevará a cabo una única vez y sólo hay 2 plazas disponibles, que serán seleccionadas al azar.

¿Cuál es el objetivo de la Sincrocena?

Crear un espacio mental único, fuera de la cotidianidad, en el que se difuminen los conceptos “yo” y “nosotros” a través del descubrimiento inesperado de experiencias, sensibilidades y formas de pensar en común entre los comensales.

¿Cómo participar en la Sincrocena?

Para participar en ella, es necesario completar el formulario anónimo de más abajo. El día 1 de septiembre se escogerán al azar los dos participantes, a los cuales les serán enviadas instrucciones de forma privada.

Formulario ritual de solicitud de inscripción

Tu e-mail (requerido)

Selecciona tu sexo: (requerido)

Localidad en la que resides (requerido)

¿Por qué quieres participar en la Sincrocena?

¿Tienes alguna pregunta?

Tus datos se mantendrán totalmente anónimos.